Hemos ido a visitar Livingston una villa caribeña muy peculiar. No está masificada por guiris y la variedad de autóctonos es curiosa.
El objetivo era ir a la playa y hemos cogido un tuk tuk que.n Os llevará porque la playa siete altares está a casi 4km del embarcadero y hace mucha calor.
Hay tres zonas de playa con muy poca arena y muchas palmeras llenas de cocos. La playa está muy sucia de plástico y restos orgánicos.
Al final hemos encontrado una zona un poco más limpia y allí nos hemos instalado y me he dado un buen baño aunque no pudiera ver mis pieses debajo del agua..
A pesar de ello el lugar es paradisíaco
El trayecto del hotel a Livingston se hace en barca-lancha. El viaje de ida a sido tranquilo unas dos horas entre recoger gente y parar en el jardín de flores lleno de nenúfares,
Y el castillo de Felipe
la isla de los pájaros que está llenas de garzas y el impresionante cañón de Río dulce.
En la tarde noche compartimos charlas y juego de cartas con otros huéspedes, poniendo a prueba mi inglés con unos chicos de Washington DC y otro de Manchestery por otro lado con otra pareja en holandés..... Aunque está manana En el desayuno he oído hablar a una familia en catalán y ahí que em he arrancado yo feliz como una perdiz. Y también encontramos tiempo para nuestras aficiones, yo con I travel book y Robert a leer.
















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